martes, 15 de diciembre de 2009
Cielo y desdicha
Estremecerte tras un beso.
Ver tus ojos brillar,
Tras haces de luz.
Reflejan mi mirada intensa y tus pupilas humedecen.
Párpados que sostienen la triste ilusión vana y aislada de esta realidad.
Un silencio agónico,
Aguardar oír aún mentiras de tu querer.
Algo que me Brinde fuerza,
Motivos para que estés.
Regocijarme de tu presencia.
Aguardan tus mejillas que desesperan mis labios.
Recorrer con mis brazos tu cuerpo,
y tenerte junto a mí frente a toda desidia.
Caminar juntos, tomados de la mano.
Como amigos, como hermanos.
no imaginar tu ausencia,
Sobrellevar cada paso en la vida mirando a la par,
cada obstáculo que se avecina.
Palabras que quedan en un recuerdo sencillo,
y arraigado en el fondo del alma.
Dejame traer esa realidad día a día.
no estar a tu lado es para mí una agonía.
Han quedado las sombras de un amor,
Han quedado profundas heridas sin cura.
Cavilaciones que no llegan a la razón de tal tristeza,
Sollozando por mi infortunio.
Excelso de deplorables ensueños,
Meditabundo y solitario,
En el vaivén de mi sentír,
Preservando aún tu presencia en mí.
Desconsuelo de mi esfuerzo arduo,
Tácito, entrelazo en mi mente
Cada momento a tu lado.
Por momentos recordando,
aguardo un cálido abrazo,
contemplando el día hasta su fin.
El cielo oscurece,
palabras que se lleva el viento.
se cierne la noche.
y puedo verte en el firmamento.
Esperanzado,
hasta en el pensamiento más recóndito.
Imploro cosechar esa alegría.
Tal vez sea, tal vez no,
Mi último aliento,
Lo poco que me resta de impetuosidad.
Si un deseo pidiera,
si se concediera.
no sería más que compartir la dicha,
que trae consigo, el cariño ubérrimo.
Al desierto vasto,
sembrar en el la esperanza que mantiene,
vivas mis pocas ilusiones.
18/10/09
"Lean"
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